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November 5, 2025El Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) celebró su edición 2025 entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre en Corea del Sur. La cita, que recorrió las ciudades de Seúl, Busán, Jeju e Incheon, culminó en Gyeongju con una declaración conjunta que en el marco del lema de “Construir un Mañana Sostenible”, las figuras líderes de las 21 economías que integran la APEC, responsables de más del 60 por ciento del PIB y cerca de la mitad del comercio global, delinearon el rumbo de la cooperación regional ante un contexto mundial de tensiones comerciales, transición tecnológica y transformaciones demográficas.
En la Declaración de Gyeongju, las economías miembros reafirmaron su compromiso con tres principios: Conectar, Innovar y Prosperar. Lejos de ser consignas diplomáticas, estos ejes reflejan la voluntad de redefinir la apertura económica bajo una visión inclusiva, donde la digitalización, la sostenibilidad y la integración comercial se conciben como herramientas para reducir desigualdades entre regiones y sus poblaciones.
El primer eje, Conectar, subraya la importancia de la integración económica como fundamento del crecimiento compartido. En tiempos de crecientes presiones proteccionistas, APEC retoma la aspiración del Área de Libre Comercio del Asia-Pacífico (FTAAP) y promueve la digitalización de trámites, la cooperación logística y la inclusión de pequeñas y medianas empresas en las cadenas globales de valor. Para México, que busca ampliar su proyección internacional, esta visión representa una referencia significativa: fortalecer su infraestructura portuaria y aduanal, diversificar mercados más allá del T-MEC y mejorar la competitividad regional serían pasos coherentes con esa estrategia de conectividad.
En los ejes Innovar y Prosperar, la declaración impulsa un modelo de desarrollo basado en el conocimiento y la resiliencia. La iniciativa APEC AI apuesta por una innovación centrada en las personas, con responsabilidad tecnológica y capacitación digital, al tiempo que llama a los gobiernos a garantizar que la prosperidad sea compartida mediante la inclusión de mujeres, jóvenes y emprendedores, así como con la atención a los desafíos demográficos y climáticos, y la seguridad alimentaria y energética.
El calendario de sedes muestra algunas de las estrategias y horizontes del Foro: China en 2026, Vietnam en 2027 y México en 2028. Pero más allá del honor diplomático, surge una pregunta oportuna: ¿México está avanzando con la coherencia necesaria para cumplir los compromisos de cooperación, desarrollo y sostenibilidad que la APEC impulsa?
Durante el gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum, las relaciones económicas internacionales han transitado entre la incertidumbre arancelaria y las presiones políticas de su principal socio, Estados Unidos. En este contexto, la administración mexicana ha optado por acompañar parcialmente la política comercial estadounidense frente a China, bajo el argumento de proteger sectores sensibles ante el “dumping” asiático. Sin embargo, esta posición podría limitar las oportunidades de aprendizaje y colaboración tecnológica con un actor clave que tiene un creciente liderazgo en diversas industrias clave, y concentra gran parte de los minerales estratégicos y de la producción global de componentes electrónicos.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, representó a México en la APEC 2025 y celebró el respaldo para que el país sea anfitrión del foro en 2028. Destacó las oportunidades en sectores como manufactura avanzada, farmacéutica y semiconductores, en que México todavía tiene baja participación, pero también condiciones para insertarse en industrias de alto valor y cumplir su propósito de ser socio exportador.
Pese a ello, la política comercial mexicana mantiene una contradicción interna: busca atraer inversión y expandir exportaciones, pero al mismo tiempo propone elevar aranceles y endurecer la fiscalización sobre plataformas y empresas extranjeras. Esta ambigüedad, entre apertura y proteccionismo, quedó evidenciada en la iniciativa federal que pretendía aumentar hasta 50 por ciento los aranceles a productos asiáticos, una medida que recientemente el Congreso decidió postergar hasta 2027.
El aplazamiento es más que una decisión para permitir desahogar otros procesos legislativos que resultan más importantes a las voluntades políticas de la federación, sino que es una oportunidad de definirse en la encrucijada de la política económica mexicana. Mientras en el discurso internacional el país se presenta como un promotor del libre comercio y la cooperación regional, hacia dentro mantiene tentaciones proteccionistas que chocan con ese mismo propósito.
Por lo que ahora México podrá elegir entre la tentación de cerrarse con sus propias medidas arancelarias y priorizar sus alianzas vigentes, especialmente en consideración de la revisión del T-MEC, o la oportunidad de integrarse con mayor inteligencia al comercio global de las potencias emergentes: diversificar su economía, consolidar nuevas alianzas y fortalecer su industria interna.
-Con información de Códice Informativo




