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Le Dîner en Blanc

Por: Karen Reyes Retana

Le Dîner en Blanc, el evento basado en el factor sorpresa y la espontaneidad llegó a la Ciudad de Querétaro el pasado 21 de noviembre, con el fin de celebrar la vida, disfrutar los hermosos espacios públicos de la ciudad y regresarnos la capacidad de asombro.

La iniciativa surgió en Francia en 1988. Desde entonces se ha convertido en una tradición parisina y las sedes han incluido espacios públicos como la explanada del Museo de Louvre, la Plaza de la Concordia, y el Castillo de Versalles, donde en 2011 logró reunir unos 26,000 comensales.

A partir de 2012 se ha extendido a las ciudades más hermosas y emblemáticas del mundo, como Londres, Barcelona, Nueva York, San Francisco, Sydney, Montreal, Singapur, Moscú, Milán, Estocolmo, Johannesburgo y Ciudad de México. México es el primer país de Latinoamérica en formar parte de esta gran experiencia, y en 2013 Querétaro se unió a esta distinguida familia.

Le Dîner en Blanc es un evento que sin duda beneficia a la ciudad y da una buena imagen de Querétaro en el mundo, ofreciendo la oportunidad a los participantes de una experiencia inolvidable que no solo hará que veamos esta hermosa ciudad bajo otros ojos, sino que nos recordará la magia que todos los días nos rodea y muchas veces no nos detenemos a ver.

¿Cómo funciona el evento?

Todos los invitados se visten completamente de blanco y llevan consigo mesa, sillas, mantel, vajillas, copas y se encargan de preparar con especial esmero la cena que disfrutarán. Se preparan para disfrutar y valorar el escenario de uno de los lugares más hermosos y reconocidos de nuestra ciudad, donde se llevará a cabo el evento.

A nadie se le atiende, ni se le cargan sus cosas, tampoco hay una zona especial; es una noche en que la gente misma es la protagonista y en la que se relacionan unos con otros en igualdad, sabiendo que están siendo parte de un logro mágico y colectivo.

El lugar donde se desarrolla es secreto, por lo que nadie puede llegar bajo sus propios medios. Los invitados deben abordar un autobús desde alguno de los puntos de reunión establecidos y durante el trayecto el tan esperado secreto les es finalmente revelado.

La impactante escena capta las miradas incrédulas de la gente que pasa por el lugar. Se agitan las servilletas indicando que se logró en objetivo de situarse en la plaza; los invitados conviven y comparten su cena. El esfuerzo ha valido la pena, surge la magia, se exalta el amor, la amistad y la belleza, la noche se ilumina, la capacidad de asombro nos es devuelta.

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