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Una de las leyendas más famosas del estado de Querétaro, es sin duda la historia de famosa Carambada, sin duda te quedarás asombrado con esta popular leyenda queretana.

Leonarda Martínez, originaria de un pueblito de indios  llamado “La Punta” y cuyos vecinos, siempre han tenido  fama de ser ladrones. Vivió  en el apogeo de las revoluciones por las que el país tanto sufrió.  La Carambada quedó huérfana a muy corta edad, y ella quedo a cargo de sus hermanas. A muy temprana edad se entregó a la crápula  y a vicios y por ende  no era extraño verla en sus excursiones nocturnas en compañía de los cacos, secándola los caballos o bueyes de los ranchos vecinos.

La Carambada era chaparra, muy trigueña, de ancha cara con una cicatriz en el carrillo izquierdo, de cabello negro y ojos vivarachos, gorda y de levantado pecho. De carácter jovial y franco, de un genio muy agudo, poco común en la gente de su clase. Vestía enagua corta de color chillante, saco corto con mascada cruzada sobre el pecho; rebozo fino del Valle: botín de bayo de rechino y tacón alto con adornos de hebillas  o seda; sombrero galoneado cuando montaba y en su cuello, orejas y manos, algunos dijes con relumbrones.

No había fiesta y feria en la que no se le encontrase con su cantina y baile o con una casa de prostitución o de  juego y siempre rodeada de amigos. Desde joven se rodeada de bandoleros y plagiarios, y muchas veces ella capitaneaba.

Leonarda Martínez, la famosa asaltante de caminos apodada “la Carambada”, después de realizar sus travesuras vestida de hombre, se descubría el torso para mostrar a sus víctimas, en medio de risotadas, que era una mujer quien los había asaltado.

Se cuenta que de joven suplicó por la vida de su amante, un teniente de las fuerzas imperiales a la postre fusilado; sus lamentos llegaron hasta los oídos de Benito Zenea, entonces el gobernador de Querétaro, y del propio Juárez, pero no tuvo respuesta favorable, y al ser rechazada decidió volcar todo su rencor sobre los poderosos de la época.

En 1872 coincidieron en la capital queretana, específicamente en la hacienda de Balvanera, tres personajes históricos: Benito Juárez, Benito Zenea y “la Carambada”. Dicen que La Carambada vertió en la bebida del presidente unas gotas de un poderoso veneno derivado de las hojas de la veintiunilla (Asclepias linaria); la pócima surte efecto justamente veintiún días después de ser ingerida y sus síntomas no responden a un patrón concebido. Según registros, la historia cuenta que veintiún días después de esa reunión, el 18 de julio de 1872, el presidente Juárez dejaba de existir a causa de un ataque de angina de pecho, enfermedad que no tenía antecedentes en la vida del Benemérito de las Américas.

Fuente: relatosehistorias

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