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Por María Martínez Schalk

Gruyères es un pequeño pueblo de Suiza, tiene una población superior a dos mil habitantes. Situada en el centro de los prealpes friburgueses, la comuna es atravesada por el Sarine. Sólo cuenta con tres calles; sin embargo, hay tantas cosas por ver que es imposible aburrirse.

En lo más alto de esta pequeña villa que parece salida de un cuento, está un majestuoso castillo, el Chateau de St. Germain, su principal atractivo turístico, que pertenece al “Inventario Suizo de Bienes de Importancia Nacional”. Diecinueve condes residieron en él entre los siglos XI y XVI, no obstante, después de casi 800 años conserva en sus estancias una perfecta recreación de la vida en el castillo en aquellos años.

Dejando un lado lo pintoresco y tradicional, en la entrada del castillo, se encuentra el Museo del Tíbet, un lugar pequeño que, antes era una capilla, donde la fundación de Alain Bordier expone más de 300 esculturas budistas, pinturas y diferentes obras rituales que ha ido recopilando a lo largo de 30 años de viajes al Tíbet.

También existe el museo de Hr. Giger. Giger, es conocido sobre todo por “Alien”, un extraterrestre aterrador en el que mezcla la biología y la mecánica: la “biomecánica”.
Todo el decorado de la película de “Alien” fue diseñado por él. Pinta el interior del cuerpo humano, la arquitectura biológica en el que incorpora a las máquinas y paisajes eróticos muy oscuros.

Como Gruyères es pequeño, todo se encuentra muy cerca. En este caso, tenemos el restaurante Chalet, uno de los mejores lugares y más pintorescos para probar el plato estrella de la región: la Fondue.

Así es, en tan sólo una superficie de 28 mil 39 km2, puedes viajar por el tiempo y experimentar todo tipo de sensaciones y atracciones, incluso regresar a la Edad Media o vivir en una película de acción; además de probar su deliciosa comida y, en especial, su queso Gruyere.

Gruyeres

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